Editorial del Resguardo Indígena Narakajmanta

Una conmemoración con voz propia
El pasado mes de julio, en el marco de la conmemoración de los 500 años de fundación de la ciudad de Santa Marta, el Resguardo Indígena Narakajmanta – pueblo Ette Ennaka (Chimila) participó activamente en el evento intercultural “Voces y Tejidos de Resistencia Ette Ennaka”, organizado por la Universidad del Magdalena a través de su Centro de Interculturalidad, Territorio y Sostenibilidad – CITS.
Este espacio fue concebido como un acto de reconocimiento, reparación y visibilización del legado cultural de los pueblos indígenas del Caribe colombiano, y especialmente de la resistencia histórica que el pueblo Ette Ennaka ha sostenido en defensa de su lengua, su espiritualidad y su territorio.

Una delegación diversa y representativa
La comunidad Narakajmanta estuvo representada por una delegación de 20 integrantes cuidadosamente escogida para reflejar la pluralidad de voces y saberes del resguardo. Entre ellos se encontraban: autoridades tradicionales, artesanas, médicos tradicionales, estudiantes universitarios, parteras, lideresas espirituales y representantes de la Mesa de Autoridad.
La lista incluyó a figuras clave como Marta Jiménez Sánchez (Presidenta de la Mesa de Autoridad), Yaneth Jiménez Gamarra (Secretaria), Luis Eduardo Granados (Médico tradicional y mayor), Ana Felicia Granados (autoridad), Aura Elena López Pedroza (líder espiritual), así como jóvenes estudiantes como Wendy Julieth Mendoza Carmona y Sofía Carmona Contreras, quienes representaron a la nueva generación de universitarios Ette Ennaka.

Tres momentos de memoria y cultura
Nuestra participación estuvo marcada por tres presentaciones que sintetizaron la riqueza cultural y la resistencia histórica del pueblo Ette Ennaka:
- La danza tradicional Chimila: interpretada por autoridades y jóvenes del resguardo, evocó los ritmos y movimientos ancestrales que han sido transmitidos de generación en generación. Esta danza no solo fue un espectáculo artístico, sino un acto de reivindicación espiritual.
- El acto cultural juvenil: liderado por jóvenes del resguardo, combinó elementos de tradición oral y visual, presentando relatos y símbolos que conectan la cosmovisión indígena con los desafíos actuales. Fue un recordatorio de que la juventud Ette Ennaka está llamada a heredar y renovar el compromiso con la cultura.
- El relato histórico de resistencia: a cargo del Mayor Luis Eduardo Granados, quien ofreció un recuento profundo de las luchas del pueblo Ette Ennaka frente a la colonización, el despojo y las adversidades contemporáneas. Su testimonio se convirtió en un llamado a la memoria colectiva y a la unidad como camino de pervivencia.

Impacto en 72 beneficiarios
Aunque la delegación oficial estuvo conformada por 20 personas, el efecto de esta participación alcanzó a unas 72 personas de manera directa e indirecta. Artesanas, sabedores, jóvenes en formación y líderes de distintas comunidades participaron en los procesos previos de preparación, ensayos y organización, logrando así un impacto multiplicador dentro del territorio.
Este efecto se traduce en:
- Mayor cohesión comunitaria.
- Recuperación de prácticas culturales en riesgo.
- Visibilidad externa para la voz del resguardo.
- Motivación a la juventud para continuar estudios y liderazgos.
Significado de la invitación
La Universidad del Magdalena, al abrir este espacio, no solo reconoció la importancia del Resguardo Narakajmanta, sino que también dio un paso hacia una alianza estratégica a largo plazo. Nuestra participación simboliza que la conmemoración de los 500 años no puede limitarse a un relato colonial, sino que debe incluir las voces de quienes han resistido cinco siglos de exclusión y aún mantienen viva la raíz originaria de Santa Marta.

Desafíos y compromisos a futuro
El evento concluyó con un ambiente de diálogo intercultural y compromiso mutuo. Desde el resguardo reafirmamos la necesidad de:
- Continuar fortaleciendo la lengua Ette-Tara como pilar de identidad.
- Avanzar en programas de apoyo a mujeres artesanas.
- Articular con la Universidad proyectos de seguridad alimentaria y medicina tradicional.
- Promover más espacios de intercambio que reconozcan el valor de la cultura como patrimonio vivo.
El compromiso expresado por la Universidad y el CITS de acompañar estos procesos nos permite soñar con un futuro en el que la academia y la tradición ancestral caminen de la mano.

“Voces y Tejidos de Resistencia Ette Ennaka” no fue solo un evento, sino un hito histórico para la visibilidad de nuestro pueblo. Logró posicionar en la agenda de los 500 años de Santa Marta un mensaje claro: no se puede hablar de memoria ni de futuro sin reconocer la historia, la cultura y la resistencia de los pueblos indígenas.
El Resguardo Indígena Narakajmanta agradece profundamente a la Universidad del Magdalena por abrir este espacio, y reitera su compromiso de seguir tejiendo puentes entre el conocimiento ancestral y el conocimiento académico.

